GUIAR Y DISCIPLINAR CON EMPATÍA
Como lo hemos mencionado anteriormente, una función de
los padres es corregir a los hijos, pero es importante que recordemos que el
tiempo y la energía que invertimos en esto debe ser poca; para lograr esto los
padres deben pasar más tiempo enseñando de manera efectiva y así evitar caer en
la trampa de tener que corregir constantemente. Cuando los padres no logran esto,
enseñar de manera efectiva e invertir poco tiempo en métodos correctivos, poco
a poco se sentirán más cansados y abrumados y empezarán a recurrir a formas incorrectas
y severas de disciplina, en otras palabras, aplicarán el abuso verbal y el
castigo físico.
“El principal efecto secundario del castigo físico es
la agresión excesiva. Los niños que son azotados, golpeados o abofeteados son
más propensos a pelear con otros niños. Es más probable que sean acosadores y
más propensos a usar la agresión para resolver disputas con otros. Al igual que
el castigo físico, hablar con su hijo de una manera excesivamente enojada o
cruel tiene efectos secundarios que con el tiempo afectarán negativamente su
desarrollo. De hecho, los niños que han sido abusados verbalmente por sus padres
a menudo tienen más problemas psicológicos que aquellos que han sido
maltratados físicamente. Por ejemplo, los niños cuyos padres son constantemente
desagradables, insultantes o degradantes corren un mayor riesgo de muchos tipos
de dificultades, que van desde la baja autoestima hasta la depresión clínica.” (Dr.
Laurence Steinberg, The 10 Basic Principles of Good Parenting). Por lo tanto,
nunca debemos usar el castigo físico y el abuso verbal para disciplinar.
Siempre podemos recurrir a las escrituras para
encontrar orientación, las escrituras son fuente de verdad, en el libro de
Doctrina y Convenios, en la sección 121 encontramos lo siguiente:
Podemos aplicar los principios y enseñanzas de esta
escritura a nuestro propósito de guiar y disciplinar a nuestros hijos de la
mejor manera; podemos aprender que cuando queremos ejercer algún tipo de poder
o influencia sobre ellos debemos hacerlo por persuasión, grande ánimo, mansedumbre,
amor sincero, etc; y si así lo hacemos, engrandeceremos su alma. También
podemos aprender que habrá ocasiones en que debemos reprender o corregir con
severidad, pero queda claro que esto solo será en ocasiones excepcionales y que
lo ameriten, los padres no debemos caer en la mala práctica de corregir con
severidad cada comportamiento que consideremos inapropiado por parte de
nuestros hijos; y, por último, se nos enseña que debemos mostrar amor, no el
mismo de siempre, sino un amor mayor para mantener y fortalecer los lazos con
nuestros hijos.
El Dr. Haim G. Ginott en su libro “Between Parent and
Child” nos comparte siete principios de comunicación empática que nos permitirán
guiar y mantener una buena relación con nuestros hijos y no caer en las
practicas dañinas del castigo físico y abuso verbal. A continuación, las
describiremos brevemente.
1.
Los
padres debemos escuchar con empatía, esto significa no solo escuchar las
palabras, sino también los sentimientos y pensamientos de nuestros hijos. Para
que nuestros hijos se comuniquen con nosotros debemos darles confianza, esto lo
logramos siendo respetuosos con lo que nos dicen y teniendo una mente y un corazón
abiertos para escuchar tanto lo agradable como lo desagradable.
2.
Los
padres debemos reconocer, entender y aceptar las percepciones de nuestros
hijos, es decir, entender sus sentimientos, sus deseos, opiniones, no burlarnos
de sus gustos ni degradar su carácter.
3.
Los
padres no debemos criticar ni etiquetar a nuestros hijos cuando existe un mal
comportamiento, por el contrario, los padres deben orientar, identificar el
problema y proponer soluciones.
4.
Cuando
como padres nos enojamos con nuestros hijos, no debemos atacarlos, sino que
debemos describir como nos sentimos e indicar que es lo que esperamos que
hagan.
5.
Cuando
nuestros hijos muestren comportamiento o actitudes positivas y serviciales, es
mejor alabarlos describiendo los actos específicos; por ejemplo, si su hijo le
ayudo a lavar los servicios y ordenarlos, entonces dígale, “gracias por haber
lavado los servicios y ponerlos en su lugar, ahora todo está ordenado, lo
hiciste muy bien”, y no solamente, “hiciste un buen trabajo”.
6.
Los
padres debemos aprender a decir “no” a nuestros hijos de una manera amable y reconociendo
los sentimientos que ellos puedan tener, por ejemplo, “veo que te gusta mucho
esa pelota, en verdad es bonita, por ahora no podemos comprarla, pero
ahorraremos y trabajaremos juntos para comprarla más adelante.
7.
Los
padres debemos brindarles oportunidades adecuadas a nuestros hijos para que sientan
y experimenten la independencia, esto producirá en ellos la sensación de autonomía
y mejorara la relación entre ambas partes.
Por último, para disciplinar a nuestros hijos en ocasiones
debemos recurrir a los castigos, pero dejamos nuevamente bien en claro que no
nos referimos al castigo físico o al abuso verbal, un gran consejo que debemos
llevar a la práctica es que no debemos aplicar castigos cuando estemos
enojados, si lo hacemos, esto aumentara la posibilidad de que seamos
excesivamente duros y que posiblemente cometamos actos que dañaran a nuestros
hijos y de los que tengamos que arrepentirnos muy dolorosamente.
Es nuestro deseo que estos aportes que compartimos de
fuentes fidedignas, como las escrituras y de profesionales en el campo, puedan
ayudarnos y guiarnos en nuestro objetivo de criar hijos que lleguen a ser
buenos ciudadanos, buenos hombre y mujeres, y buenos padres y madres. Muchos éxitos,
es nuestro deseo.


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