LA CORRECCIÓN A TUS HIJOS COMIENZA POR TI

Estimados padres, en esta oportunidad hablaremos sobre la importancia de cuidar de uno mismo. Veamos la siguiente cadena: si uno cuida de sí mismo y se encuentra bien entonces podrá estar bien con su cónyuge, si estamos bien como matrimonio entonces la relación con nuestros hijos podrá estar bien, si tenemos una buena relación con nuestros hijos entonces ellos escucharán nuestras enseñanzas y consejos y si esto último ocurre entonces será mucho más fácil corregirlos cuando sea necesario (The Arbinger Company). Como podemos ver, cuidar de uno mismo tiene un impacto profundo en la familia.

Para comprender esto es importante que reconozcamos el siguiente principio, “para cuidar de otros de manera efectiva, primero debemos cuidar de nosotros mismos”, para entender esto más plenamente podemos recordar la siguiente declaración de Marion G. Romney, él dijo, “Sin la autosuficiencia, una persona no puede llevar a la práctica los deseos innatos de prestar servicio. ¿Cómo podemos dar algo que no existe? Los alimentos para los hambrientos no pueden provenir de estantes vacíos; el dinero para asistir a los necesitados no puede salir de bolsillos vacíos; el apoyo y la comprensión no pueden surgir del que está emocionalmente ávido por ellos; la enseñanza no puede ser impartida por el analfabeto, y lo más importante de todo la guía espiritual no puede provenir del que es débil en este aspecto” (La Divina Naturaleza de la Autosuficiencia, Conferencia General Octubre 1982).



Esta declaración nos enseña que existe un orden cuando se trata de servir a otros; no podemos dar a otros lo que no somos o lo que no tenemos, si no tengo alimentos o dinero no podré ayudar a otro en su necesidad temporal y si no tengo salud emocional y fortaleza espiritual no podré levantar al débil de espíritu. Si aplicamos este principio a nuestras relaciones familiares entenderemos que, para alcanzar el éxito en el hogar en cualquier aspecto, debemos comenzar a trabajar en uno mismo, cuidar de uno mismo.

Sin embargo, en esta oportunidad, cuando nos referimos a cuidar de uno mismo, nos queremos referir a cuidar de “quienes somos” o cuidar nuestra “forma de ser”. Como mencionamos anteriormente, esto tendrá una gran influencia en nuestras relaciones familiares, es decir en la relación entre esposo y esposa, en la relación padres e hijos, y algo muy importante es que nuestra forma de ser llegara a influir en nuestra capacidad para criar y educar a nuestros hijos. Como padres nos preocupamos de dar amor a nuestros hijos para que crezcan con confianza y seguridad, nos preocupamos de alimentarlos para que crezcan sanos y fuertes, nos preocupamos de darles educación para que aprendan y adquieran las habilidades que les permitirán desenvolverse en el mundo, nos preocupamos de darles ropa para que se vistan y un hogar donde puedan aprender sus primeras lecciones de la vida. La responsabilidad de educar y formar personas con valores correctos y principios recae en primer lugar sobre los padres, siendo el colegio y la iglesia fuentes de apoyo en este propósito, pero recalcamos que primeramente esta responsabilidad es de nosotros, los padres.

Para cumplir con esta función de educar y formar personas con valores correctos y principios, en muchas ocasiones los padres deben corregir algunos comportamientos, algunas actitudes y también algunos actos que cometen los hijos; The Arbinger Company en su artículo The Parenting Pyramid nos brinda enseñanzas muy valiosas para lograr este cometido, corregir a nuestros hijos, de manera efectiva. A continuación, detallamos algunos puntos clave de dicho artículo.

Algo importante que nos enseña este artículo es que la mayoría de los padres se hace la siguiente pregunta, ¿Qué hacer cuando las cosas van mal?, normalmente los padres se hacen esta pregunta cuando sus hijos pelean, cuando llegan tarde a casa o cuando no cumplen con sus tareas de colegio y de casa, en otras palabras, los padres se hacen esta pregunta cuando las cosas ya están marchando mal. La pregunta correcta que los padres deben hacerse es, ¿Cómo ayudamos a que las cosas salgan bien?, esta pregunta nos ayuda a tomar acciones para prevenir los malos comportamientos, y es la pregunta donde los padres deben invertir más tiempo y energía. El artículo nos propone las siguientes cuatro preguntas que nos ayudaran en qué y como trabajar para lograr hacer correcciones efectivas a nuestros hijos.

¿Estoy corrigiendo a mis hijos sin enseñarles?, la efectividad de la corrección de nuestros hijos, cualquiera que sea el método que usemos, siempre dependerá de la efectividad de nuestra enseñanza previa de ellos, cuanto mejor enseñamos a nuestros hijos, menos errores cometerán. Además, cuanto más eficaces seamos para enseñar a nuestros hijos, más fácil será corregirlos cuando sea necesario.

¿Cuál es la calidad de mi relación con mis hijos?, no importa cuánto tiempo pasemos enseñando a nuestros hijos, es poco probable que aprendan mucho de nosotros si no les gustamos o si no tenemos una buena relación con ellos. Se necesita construir la relación con nuestros hijos antes de intentar enseñarles, se necesita fortalecer nuestros lazos de afecto para poder enseñarles. La corrección, entonces, será fácil, en conclusión, la calidad de nuestra enseñanza dependerá de la calidad de nuestra relación.

¿Cuál es la calidad de mi relación con mi cónyuge?, la calidad de mi relación con mis hijos depende en gran medida de la calidad de mi relación con su madre, si los padres tienen dificultades entre sí, de una forma u otra los niños serán absorbidos por ellos. La relación matrimonial es la relación central en la familia; es por eso que alguien dijo una vez que "una mujer feliz con su esposo es mejor para sus hijos que cien libros sobre bienestar infantil". Y alguien dijo: "Lo más importante que harás por tus hijos es amar a su madre ".



¿Cuán pura es mi "forma de ser"?, en el fondo de todo esto está nuestra forma fundamental de ser: quiénes somos como personas. Esto significa que la clave de mi relación con mi esposa es mi "forma de ser" personal, mi forma fundamental de considerarla. ¿Es ella una persona para mí o un simple objeto?, ¿Soy desinteresado en nuestra relación o egoísta?, ¿Me olvido de mí mismo o solo me preocupo por mí?  En conclusión, lo que disfrutamos mi esposa y yo en nuestra relación depende directamente de la forma en que cada uno de nosotros aporta a la relación.

Como conclusión presentamos el siguiente resumen: La corrección es parte de la crianza, pero debe ser una parte pequeña, la clave para la corrección efectiva es la enseñanza efectiva, la clave de la enseñanza efectiva es una buena relación entre los padres y los hijos, la clave para una buena relación entre padres e hijos es una buena relación entre esposo y esposa y la clave para una buena relación entre esposo y esposa es nuestra forma personal de ser. De hecho, nuestra forma de ser afecta a todos los demás aspectos.

Esperamos que estos aportes puedan ayudarnos a todos en nuestros esfuerzos como padres, hasta una próxima oportunidad.

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